La sequedad ocular y la fatiga visual son dos de las molestias más frecuentes de quienes pasan muchas horas frente a pantallas. Aquí explicamos por qué sucede y cómo mejorar.
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La superficie del ojo necesita mantenerse húmeda para funcionar bien. Cuando parpadeamos poco —algo muy común frente a pantallas— la capa de lágrima se rompe antes de renovarse, y aparecen las molestias conocidas: escozor, visión borrosa intermitente y sensación de cuerpo extraño.
A esto se suma el síndrome visual informático, un conjunto de molestias derivadas del esfuerzo muscular sostenido al enfocar una pantalla durante horas. Juntos, estos dos problemas afectan la comodidad diaria de millones de personas que trabajan o estudian frente a dispositivos digitales.
Compara los hábitos que dañan la comodidad visual con los que la mejoran y descubre qué cambios pequeños marcan la mayor diferencia.
Las lágrimas artificiales sin conservantes reponen la humedad del ojo de forma segura. Se pueden usar varias veces al día sin irritar la superficie ocular.
Cada 20 minutos de uso de pantalla, detente 20 segundos y mira un punto a unos 6 metros. Reduce la tensión muscular y favorece el parpadeo natural.
Bajar el monitor unos centímetros obliga a los párpados a cubrir más el ojo, lo que reduce la exposición de la superficie ocular y frena la evaporación lagrimal.
Un nivel de humedad adecuado en el ambiente de trabajo reduce la velocidad con que la lágrima se evapora. Especialmente útil en invierno o con climatización encendida.
Cerrar los ojos con suavidad, hacer movimientos circulares lentos o alternar el enfoque entre objetos cercanos y lejanos relaja la musculatura ocular y alivia la tensión acumulada.
Incorporar pequeñas pausas a la rutina de trabajo o estudio tiene un efecto acumulativo notable sobre el bienestar visual. No es necesario cambiar todo a la vez: empezar por una sola estrategia, como aplicar la regla de los 20 minutos, ya aporta mejoras perceptibles en pocos días.
Cuidar el entorno también cuenta: una buena iluminación que no genere reflejos en la pantalla, una temperatura ambiental confortable y evitar corrientes de aire directas sobre los ojos son ajustes sencillos que contribuyen significativamente a reducir las molestias oculares del día a día.
El bienestar ocular no depende solo de lo que se hace frente a la pantalla. Dormir entre 7 y 8 horas permite a los ojos recuperarse completamente. Si el sueño es de mala calidad o insuficiente, al día siguiente los ojos ya llegan con menos tolerancia al esfuerzo visual, y las molestias aparecen antes y con más intensidad.
La hidratación general del cuerpo también influye en la producción lagrimal. Beber agua con regularidad a lo largo del día, en especial si se trabaja en ambientes calefaccionados o con aire acondicionado, ayuda a mantener los niveles de humedad del organismo y, con ello, la producción natural de lágrima.
Quienes usan lentes de contacto deben prestar especial atención: las lentes absorben parte de la lágrima disponible, lo que puede intensificar la sequedad. Alternar jornadas de lentes con jornadas de anteojos, especialmente en días de mucho uso de pantalla, es una estrategia práctica para proteger los ojos sin renunciar a la corrección visual.
"Pasaba todo el día frente a la pantalla y llegaba a casa con los ojos completamente rojos. Empecé a bajar el brillo del monitor al nivel del ambiente y a hacer pausas breves cada media hora. Ahora termino el día sin ese picor constante."
— Catalina Mora, Santiago Centro
"Tenía dolores de cabeza casi a diario y pensé que era por estrés. Resultó que forzaba demasiado los ojos al tener el monitor muy lejos y el texto muy pequeño. Agrandé el tamaño de letra, acerqué la pantalla y los dolores de cabeza bajaron mucho."
— Rodrigo Núñez, La Florida
"Soy profesora y doy clases online. La combinación de pantalla más clima seco en invierno era devastadora para mis ojos. Un humidificador pequeño y unas gotas antes de cada clase cambiaron todo. Ahora dicto cuatro horas seguidas sin molestias."
— Marcela Pino, Valparaíso
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Los lentes de contacto absorben parte de la lágrima disponible y pueden reducir su circulación, intensificando la sensación de sequedad. Si ya tienes tendencia a los ojos secos, alternar días con lentes y días con anteojos puede reducir las molestias notablemente.
Si los síntomas son frecuentes, intensos o no mejoran con medidas básicas, conviene consultar con un especialista. También si notas cambios en la nitidez de tu visión, sensibilidad a la luz inusual, o molestias que aparecen incluso sin haber estado frente a pantallas.
El brillo de la pantalla debería ser similar al de la luz del entorno. Si el ambiente es oscuro, baja el brillo; si hay mucha luz natural, auméntalo para evitar que el ojo tenga que compensar el contraste. Un brillo excesivo en ambientes oscuros es una causa frecuente de cansancio ocular.
Sí, aunque sus efectos son más preventivos que curativos. Ejercicios como cerrar los ojos y relajarlos, o enfocar objetos a distintas distancias, ayudan a distender los músculos del ojo y favorecen el parpadeo. Son especialmente útiles integrados en las pausas regulares durante la jornada.
Una dieta variada y equilibrada, con buena presencia de verduras, frutas y pescado, contribuye al bienestar general incluyendo los ojos. No es necesario seguir regímenes especiales: simplemente comer de forma variada y mantenerse bien hidratado apoya el funcionamiento normal de todos los órganos, incluyendo los ojos.